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Todo es cuestión de perspectiva

Nos gusta ver el vaso medio lleno. Nos motiva aprender de la adversidad. Ahora que el tiempo toma otra dimensión, que nuestro pensamiento escapa de su zona de confort, que la palabra hogar adopta un nuevo significado, nos consuela creer que las cosas ocurren por alguna razón… por muy indescifrable que esta sea.

La sacudida emocional que sentimos en estos momentos nos regala la mejor arma que tenemos como seres humanos: la capacidad de adaptación. Hemos liderado una lucha contra el planeta en numerosas ocasiones, recibiendo golpes de vuelta que hasta ahora solo nos habían hecho tambalear. Hoy hemos perdido el pulso. Hemos conocido de cerca la magnitud de nuestros errores.  La naturaleza nos ha bajado los pantalones hasta las rodillas y nos ha llevado de regreso a la casilla de inicio. La emergencia climática es una realidad. No habrá más carteles luminosos con advertencias en letras mayúsculas en los postes de nuestra carretera particular.

Son muchos los aspectos que podemos abordar para transformar esta situación medioambiental.  La concienciación es el primer paso hacia el éxito. Aun así, no siempre sabemos por dónde empezar a actuar. ¿Cuáles son los factores que debilitan a la Tierra a marchas forzadas? Según los expertos debemos controlar el consumo de energías, la utilización de materias primas, el uso de las aguas, la generación de residuos, la contaminación acústica y las políticas sobre la vegetación y la fauna.

¿Qué nos puede enseñar esta situación de pandemia en términos de medio ambiente? Son escasas las fuentes con base contrastada y los estudios científicos realizados hasta la fecha. Como ya sabéis, nos enfrentamos a una coyuntura sin precedentes. Por tanto, cualquier dato debe ser tratado desde la máxima prudencia y sin intención de que el mismo contenga una verdad absoluta. Solo el tiempo y la reflexión en profundidad nos pondrán sobre la mesa los verdaderos efectos del covid 19 sobre el medio. Así mismo, fruto de la pausa forzada que estamos viviendo como sociedad, hemos empezado a observar cómo algunos factores que, hasta ahora, aceleraban la emergencia climática han descendido potencialmente. 

Un caso evidente es el de la calidad del aire que respiramos. Países como China, Italia, España o Estados Unidos ha reducido considerablemente las emisiones de gases producidas por la actividad humana. La reducción de la industria y el transporte muestran claras evidencias de un aire más puro en las grandes ciudades. A través de imágenes satelitales se ha observado cómo poco a poco vamos liberándonos de cantidades insólitas de gases de efecto invernadero. Son muchos los indicadores que nos demuestran esta tesitura con datos sobre la reducción de dióxido de nitrógeno, de dióxido de carbono, de monóxido de carbono… entre otros.

El comportamiento de la fauna y la flora de nuestro planeta también se ha visto modificado. Son muchas las especies que están respondiendo rápidamente a la reducción de actividad humana en las calles. Se calcula que un tercio de la población mundial va sucumbiendo a las órdenes de confinamiento, facilitando así, la reconquista de áreas urbanas por parte de muchos animales salvajes. Según revelaba recientemente National Geographic, en la ciudad japonesa de Nara, los ciervos campan a sus anchas por las calles despejadas de los habituales turistas, mientras que, en la ciudad de Oakland, situada en la bahía de San Francisco, han sido avistados pavos salvajes que se han adentrado en las instalaciones de una escuela. Más cerca, en Barcelona, se han visto jabalíes que se paseaban por las calles deshabitadas del centro en busca de comida. Los delfines han despertado más de una sonrisa a los habitantes del Maresme, pendientes de cómo estos jugaban próximos a las playas catalanas.

Otra noticia que ejemplifica cambios en el tratamiento de las aguas podría ser lo que está sucediendo en Venecia recientemente. En algunas zonas se observan rincones con aguas cristalinas que cobijan incluso pequeños bancos de peces que se han aventurado en los canales desde la laguna o desde el mar.

Esto solo son algunos de los efectos visuales más inmediatos que nos plasma el panorama actual. Podríamos seguir comentando distintos fenómenos que ha experimentado la Tierra en las últimas semanas, pero queremos invitarte a descubrirlos por ti mismo y a reflexionar.

¿Qué pasará cuando el estado de alarma termine? ¿Qué beneficios nos traerán a largo plazo estos cambios? Depende de ti. Tú puedes hacer que la persona que salga por esa puerta sea mejor que la persona que entró hace un mes. El mejor cambio siempre es el interior. No dejemos que estos datos se conviertan en un espejismo temporal. No apoyemos los recortes en políticas de emergencia climática. No olvidemos. 

Que las sacudidas emocionales de hoy nos sirvan para afrontar con más responsabilidad el día de mañana. No le declaremos de nuevo la guerra a la casa de todos. No más pulsos. Llegó la hora de los abrazos. La Tierra nos responderá.